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Imagen que muestra una pareja tomando clases de baile.

¡A bailar se dijo!

El baile no solo trae grandes beneficios físicos, también emocionales. Te damos 10 razones por las cuales deberías bailar con más frecuencia o incluir clases de baile en tu rutina diaria. 

Se acerca el fin de un 2020 atípico, con grandes consecuencias para la humanidad y para la salud mental de las personas, un año difícil pero al cual podemos enfrentar de una manera más divertida y sobre todo más saludable: a través del baile. 

La misma Organización Mundial de la Salud- OMS- así lo confirma, al indicar que tras revisar más de 900 artículos científicos, se demostró que realizar actividades artísticas, entre ellas bailar, trae enormes beneficios tanto al cuerpo como al cerebro y la mente. 

“Llevar el arte a la vida de la gente a través de actividades como bailar, cantar, ofrece una dimensión adicional sobre cómo podemos mejorar la salud física y mental”, ha manifestado el organismo internacional. 

Y es que al igual que la música, el baile es un lenguaje universal que no distingue género, edad, raza, religión, y que cualquier persona puede beneficiarse de su práctica; y el fin de año es una excusa perfecta para aprovechar las bondades del baile, compartir en familia, eliminar el estrés y buscar un equilibrio entre la vida laboral y personal. 

¿Bailamos? Es por nuestro bien

Los motivos para incluir clases de baile en nuestra rutina cotidiana son muchos y variados, sin embargo, hoy te contamos 10 efectos positivos que este produce en tu bienestar emocional: 

1. Cuando bailamos, nuestro cerebro libera endorfinas, neurotransmisores que nos hacen sentir más felices y, según investigadores de la Universidad de Deakin (Australia), más satisfechos con la vida, al activar los circuitos sensoriales del cerebro, generadores de placer. 

2. Nos pone de mejor humor, según estudio de la Universidad de Nueva York. 

3. Como actividad social, bailar nos permite interactuar con otros, compartir experiencias, conocer gente nueva y desarrollar habilidades sociales. 

En los niños, por ejemplo, se ha evidenciado que, a través del baile, se incrementa su capacidad de trabajo en equipo, se desarrollan mayores habilidades de comunicación y de respeto hacia los demás, mejoran las relaciones interpersonales, se estimulan la sensibilidad, la aceptación de la imagen corporal propia, la disciplina y el compromiso, ayudando a enfrentar desafíos, entre muchos otros beneficios.  

4. Nos libera de la tensión acumulada a lo largo de nuestras jornadas laborales, pues al movernos, nuestros músculos se relajan y, por ende, disminuye la presión. 

5. Nos ayuda a mejorar nuestra confianza. A medida que conoces, avanzas y dominas un nuevo paso, experimentas mejoras en tu estado anímico y en tu autoestima. 

6. A través del baile, podemos expresar mejor o de forma más natural, sentimientos que en ocasiones reprimimos, como la rabia, o la ansiedad, ayudando a tener un mayor control emocional. 

Es bueno para la memoria

7. Además de favorecer la coordinación motriz, estimula la memoria, la creatividad, la atención y la imaginación.  De acuerdo con la neurocientífica Wendy Suzuky, el ejercicio, entre ellos, el baile, es  la acción que más impacto puede tener en el cerebro. La actividad física tiene efectos inmediatos en el funcionamiento del cerebro, mejorando la capacidad de manejar y centrar la atención. 

Estudios demuestran que bailar de forma habitual ayuda a disminuir el deterioro de la memoria: bailar nos exige recordar secuencias y pasos, por lo que estimula la memoria a corto y largo plazo.

También señalan que cuando bailamos, el cerebro desarrolla nuevas rutas de pensamiento, fomentando la creatividad.  El baile enseña a planificar y controlar tareas distintas que se ejecutan simultáneamente.

En los niños favorece la concentración, la atención, la memoria, un pensamiento más ágil. 

8. La Organización Panamericana de la Salud ha expresado que cantar y bailar son actividades saludables que las familias pueden hacer para reducir el estrés, divertirse y mantenerse saludables en estos tiempos difíciles. 

9. Nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos, puesto que al bailar estamos concentrados, almacenando información para poder ejecutar un paso, lo que hace que nos conectemos con nuestra esencia y entremos en un estado de flow, que nos permite fluir desde nuestro interior. 

10. Reduce la ansiedad y depresión, ya que a través de él canalizamos la adrenalina y expresamos mejor nuestras emociones. 

Así que manos a la obra… o mejor… pies, manos, cuerpo y mente… ¡a bailar!

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